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Las grandes represas by Pablo D’Atri, Ecodigital, Argentina - 1 April 2001 Pensadas como una alternativa a las centrales de producción de energía que consumen carbón, petróleo o uranio, las grandes represas hidroeléctricas otorgan más de la mitad de la energía total en el mundo. En el mundo hay 45.000 represas y, sólo en China, Estados Unidos y la India, se concentran las 2/3 partes de las existentes en el mundo.Pero, aun cuando más de la mitad de los ríos en el mundo tienen, al menos, una en su cauce, y que las aguas acumuladas en sus lagos artificiales riegan más de 100 millones de hectáreas en el planeta, el impacto que ocasionan sobre el hábitat de animales, plantas y millones de personas es tan alto que, en muchos casos, se evalúa seriamente la posibilidad de destruirlas. “Claramente las represas pueden jugar un papel importante en la satisfacción de las necesidades humanas”, dice el Informe de la Comisión Mundial de Represas (CMR), “pero en los últimos 50 años también se han destacado los problemas de las grandes represas y sus impactos sociales y ambientales”. Integrada por representantes de gobiernos, las industrias, entidades financieras internacionales, ambientalistas y de las poblaciones afectadas, la CMR fue creada en 1997 en Gland (Suiza), tras un acuerdo entre el Banco Mundial y la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). Luego de dos años de estudios, los expertos leyeron las conclusiones finales. “Las grandes represas han fragmentado y transformado los ríos del mundo, mientras se estima que entre 40 y 80 millones de personas han sido desplazadas por su construcción”. Impactos “Represas y Desarrollo” denuncia que los impactos sobre los ecosistemas “son más negativos que positivos”, y han provocado “pérdidas significativas e irreversibles de especies y ecosistemas”. Además,advierte que “no es posible mitigar muchos de los impactos causados en los ecosistemas y en la biodiversidad por la creación de embalses, y los esfuerzos realizados para “rescatar” la fauna y flora, han tenido, a largo plazo, poco éxito”. A pesar del enorme capital invertido, raramente se contemplan los efectos sobre las personas. Entre 40 y 80 millones de personas fueron desplazadas por las represas, la mayoría de las cuales no fueron indemnizadas o incluidas en programas de reasentamientos. Comunidades indígenas perdieron totalmente su hábitat, y los que aún sobreviven río abajo de las represas, sufren distintas enfermedades y la subsistencia es cada vez más difícil. Propuestas Casi la totalidad de las represas fueron y siguen siendo una decisión estatal, y su financiamiento es sostenido con fondos públicos. Sin embargo, la participación ciudadana es muy limitada y los beneficios raramente llegan a quienes han aportado. Por eso, la CMR recomienda que “no se construya ninguna represa sin consentimiento de las personas afectadas”; que antes de emprender nuevos proyectos se agoten otras alternativas; que se promuevan políticas de reducción del consumo y de un uso más eficiente de los recursos; que se evalúen las represas existentes sin son seguras, se determine la factibilidad del desmantelamiento de algunas construcciones, y además, “proveer reparaciones sociales para aquellos que están sufriendo los impactos de las represas”, y “restaurar el daño ocasionado a los ecosistemas”. “Los ríos, cuencas y ecosistemas acuáticos son el motor del planeta”, agrega el informe: “Las represas transforman los paisajes y crean riesgos de impactos irreversibles”. Por eso, cuando se trata de planificar nuevas obras, la CMR propone que se dé importancia a los aspectos sociales y ambientales al mismo nivel que a los financieros y económicos. Y, sobre aquellas represas que ya existen y siguen causando polémica, señala que “existen oportunidades de optimizar los beneficios, de solucionar cuestiones sociales pendientes y de reforzar medidas de mitigación y recuperación ambiental”. ----------------------------------------------------------------------------------- YACIRETA Construida sobre las aguas del río Paraná, en la frontera entre Paraguay y Argentina, el “monumento a la corrupción”, tal como lo definiera el propio ex presidente argentino Carlos Menem, costó más de 12.000 millones de dólares. Hoy, los gobiernos de Argentina y Paraguay decidieron subir la cota del lago, a pesar de las críticas de organizaciones ambientalistas y hasta de algunos funcionarios públicos ---------------------------------------------------------------------------------- COSTOS Entre 1975 y 1984, los organismos financieros internacionales realizaron empréstitos a los países del Tercer Mundo por valores superiores a los 4.000 millones de dólares por año. Solamente el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en la década del ‘70, destinó más de 1.000 millones de dólares por año para la construcción de represas en Suramérica. Del total de las grandes represas financiadas por el BID y otras instituciones como el BM, los costos finales fueron de un 45 % superiores al presupuesto original. Texto: Pablo D’Atri Ilustración: Bibiana González Fuentes: “Represas y Desarrollo: Un Nuevo Marco para la Toma de Decisiones” - Informe de la Comisión Mundial de Represas - Informe especial: “La represa de Yaciretá”, Fundación Vida Silvestre Argentina. “Nunca más Yaciretá”, Rev. Vida Silvestre N°36 * Esta nota es una síntesis de la publicada en la versión gráfica de ECO.
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