'Dams and Development' - the Report of the WCD About the WCD Knowledge Base Press Releases, Newsletters, Media Reports, Events
Home Page
Press Releases  / In the Media /  Newsletters  / Speeches  / Events  / Calendar /  Non-English  
       WCD in the Media
       [Media Items Contents]
Home  
 
   Related:
Archive of
WCD Press Releases
Archive of WCD Media Coverage
 

Esos Humedales Apresados
"Those Dammed Wetlands" en el original

by Deborah Moore, - 0

Deborah Moore es scientífico jefe en Environmental Defense (EE.UU.) (antes llamado Environmental Defense Fund) y miembro de la Comisión Mundial de Represas.

La alteración de humedales por represas es tanto generalizada como relativamente poco reconocida. Mientras que las represas pueden transformar el paisaje para favorecer a algunos humedales, en general han producido daños en todo el mundo. Un miembro de la recientemente formada Comisión Mundial de Represas valora el efecto histórico de las represas en los humedales y discute un futuro más sensible ecológicamente.

La degradación de hábitat de agua dulce del mundo continúa a un paso alarmante. La conversión de tierras para agricultura y desarrollo urbano se reconoce generalmente como la mayor amenaza de los humedales, pero las represas -y las operaciones y sistemas asociados con éllas- y el desarrollo inducido por las represas, contribuyen significativamente al asalto a humedales y ríos saludables alrededor del mundo.

Si los esfuerzos por salvaguardar la herencia natural mundial en humedales y ríos han de tener éxito, quienes toman las decisiones deben entender mejor las relaciones entre represas y entornos de agua dulce, y deben promover soluciones creativas a los compromisos sociales, medioambientales y económicos inherentes a la gestión de recursos hidrológicos.

Represas y Humedales: ¿Cuáles son las conexiones?

El propósito principal de las represas es almacenar y embalsar agua para usos actuales y futuros. Las represas proporcionan energía hidroeléctrica, agua potable y para irrigación, control de inundaciones y navegación. Hay aproximadamente 850.000 represas en todo el mundo, de todos los tamaños y propósitos, de las cuales unas 300 son represas mayores (de más de 150 metros) y unas 40.000 son grandes represas (de más de 15 metros)1. En los Estados Unidos, hay unas 75.000 represas de más de 2.4 metros (6 pies), y unos dos millones y medio de pequeñas represas y escolleras (no incluidas en la cifra mundial de 850.000)2. Actualmente, hay más de 1.200 grandes represas en construcción en todo el mundo, y aún hay más nuevas represas en plan3.

Sorprendentemente, muchas organizaciones y expertos implicados en la gestión de humedales no identifican a las represas como una amenaza significante para las zonas húmedas. Por ejemplo, el sitio Web de la Convención Ramsar de Humedales de Importancia Internacional (www.ramsar.org) no contiene en su índice de materias nada sobre represas, desvíos, pantanos o embalses. Contrariamente a esta aparente falta de atención, las represas tienen numerosos impactos en humedales, cuencas, ríos y estuarios. Las alteraciones hidrológicas que cambian las cantidades, pautas, temporadas y calidad del suministro de agua disponible para los humedales son debidas, en gran parte, a las represas, embalses y desvíos que las acompañan.

Las represas transforman el paisaje, tanto a través de sus impactos directos en humedales y ríos como por impactos indirectos causados por el desarrollo urbano y rural facilitado por las represas. Las represas existentes siguen afectando a cuencas enteras al alterar pulsos de agua, sedimentos y nutrientes, modificando la geomorfología de áreas río abajo y degradando la calidad del agua y la diversidad de especies. Tanto las nuevas represas como aquellas que están siendo planeadas aumentarán estos impactos con la destrucción de más hábitat natural.

Las represas pueden tener su lado positivo. En algunos casos, los embalses mismos mitigan la pérdida de hábitat húmedo natural. Además, los pantanos a veces proporcionan nuevos hábitat para especies dependientes de humedales. Pero en conjunto, el coste de las represas al medio ambiente generalmente sobrepasa los beneficios.

Las represas afectan, positiva y negativamente, a 98 de los 1.005 humedales designados por Ramsar como internacionalmente importantes -aunque si se considerasen los impactos indirectos y cumulativos de las represas, muchísimas más zonas Ramsar serían consideradas afectadas por represas4. Por un lado, una represa originó el lago Kerkini en Grecia, un embalse poco profundo que es ahora una zona Ramsar y un hábitat importante para aves acuáticas. Por otro lado, el lago Ichkeul en Túnez es un humedal Ramsar que se está salando debido a la restricción de caudal de agua dulce causada por represas río arriba, creando problemas de calidad de agua que afectan a las plantas acuáticas, el zooplancton, y la compleja cadena alimenticia.

En los Estados Unidos continentales, se estima que un 50 por ciento de los humedales se han perdido desde el comienzo de la colonización europea. Es difícil atribuir exactamente que proporción de estas pérdidas se debe directamente a las represas. Mientras que la mayoría de la pérdida de humedales se atribuye al drenaje y relleno para desarrollo de agricultura, este desarrollo, particularmente en el árido oeste de los Estados Unidos, va mano a mano con la creación de represas y desvíos para irrigación. En los Estados Unidos, sólo quedan 42 ríos de más de 125 millas donde el río fluye sin trabas -menos de un dos por ciento de los 3.1 millones de millas de ríos y arroyos del país5.

En el oeste, estas represas -muchas construidas por la Oficina de Reclamación de los Estados Unidos y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos- cambiaron el paisaje. En Nevada, la construcción de represas en los ríos Truckee y Carson en 1902, parte del Proyecto de Irrigación Newlands de la Oficina de Reclamación, desecaron el lago Pyramid del desierto y los humedales de Lahontan Valley. En lo que después sería el Refugio Nacional de la Naturaleza Stillwater en la desembocadura del sistema del río Carson, los humedales se redujeron de 80.000 acres a 4.000 acres. Similarmente, numerosas represas por toda la cuenca del río Colorado -incluyendo Hoover Dam, Glen Canyon Dam y otras represas en tributarios- han afectado humedales hasta llegar al delta del río en México. Históricamente, el delta del Colorado cubría 1.93 millones de acres de humedales ribereños, de agua dulce, salada y marismas. Hoy en día, el delta sostiene a unos 150.000 acres de humedales6. El Valle Central de California ha perdido alrededor del 95 por ciento de sus humedales, mientras que el 85 por ciento de zonas húmedas han sido perdidas en la cuenca del Alto Mississippi7. En el noroeste del Pacifico, veintinueve variedades de salmón se consideran extintas, con otras 70 variedades en peligro de extinción, debido a una pérdida estimada del 96 por ciento de hábitat de estos peces en la cuenca del río Columbia8. Todas estas pérdidas no pueden ser atribuidas directamente a las represas, sino a los complejos y cumulativos impactos del desarrollo al que las represas contribuyen.

La Comisión Mundial de Represas: Aprendiendo del Pasado, Mirando al Futuro

La Comisión Mundial de Represas nació de las controversias que rodean a los proyectos de grandes represas alrededor del mundo -conflictos que han creado estancamientos en cuanto al modo de mejor proceder en la gestión de recursos hidrológicos para satisfacer las necesidades tanto humanas como del ecosistema.

En 1997, el Banco Mundial y la Unión por la Conservación de la Naturaleza (IUCN) congregaron a 40 participantes de todas áreas del debate alrededor de las represas. Estos participantes acordaron que era necesaria una comisión independiente para evaluar más
objetivamente los impactos de las represas en todo el mundo. La comisión está actualmente llevando a cabo la primera revisión global e independiente sobre los costes y beneficios de las grandes represas, y está evaluando una serie de opciones en cuanto a servicios hidrológicos y energéticos.

La comisión fue establecida en mayo de 1998 con un mandato de dos años. A través de su programa de trabajo de estudios de casos particulares y estudios nacionales, análisis de tendencias en 150 represas, revisiones temáticas en áreas complejas, y consultas públicas con grupos implicados e interesados de todo el mundo, la comisión está documentando las experiencias con grandes represas, identificando alternativas y esfuerzos de mitigación con resultados positivos y examinando maneras de reorientar continuos problemas sociales y medioambientales.

En los aspectos medioambientales, la comisión está examinando una variedad de maneras de proteger y restaurar ecosistemas acuáticos usando más extensivamente opciones sin represas, mejorando el diseño y planificación de nuevas represas y modificando las operaciones en las ya existentes.

La comisión se disolverá al completar su informe final en noviembre de 2000. En su informe, recomendará criterios, directrices y estándares para mejorar la planificación, gestión, operación y clausura de represas en el futuro.

Un ejemplo del trabajo en curso de la comisión es su examen de la operación y regulación de caudal en las represas. Operaciones que almacenan agua y reducen el caudal río abajo pueden cambiar el tamaño y la calidad de las zonas húmedas. Pero incluso operaciones que proporcionen suministro de agua asegurado para recursos medioambientales pueden entrar en conflicto con otros usos. Cuando las operaciones de una represa son ecológicamente poco sensibles, éstas se pueden cambiar para mejorar las condiciones del hábitat si se deja fluir un caudal más semejante al régimen natural. Tales cambios incluyen incrementar el caudal liberado para así aumentar la frecuencia de pequeñas riadas en los planos inundados de los humedales, mantener unos caudales mínimos para mejorar las zonas húmedas ribereñas y complementar con fuertes pulsos ocasionales para regenerar planos inundados en zonas arbustivas. Aunque no se puedan restaurar los cauces naturales auténticos en muchas zonas, una gestión de los recursos hidrológicos existentes con vistas a beneficios medioambientales puede mejorar significativamente los recursos hidrológicos no consumibles.

Experimentos Alentadores en la Mejora de Humedales en los Estados Unidos

La Comisión Mundial de Represas está aprendiendo de muchos esfuerzos alentadores e innovadores actuales en los Estados Unidos en la restauración de zonas húmedas, riberas y cauces degradados. Una interesante colaboración entre un variado grupo de partes implicadas en Nevada ha conducido a la restauración del Refugio Nacional de la Naturaleza Stillwater. Integrada en el acuerdo de derechos de aguas indias para las tribus Paiute del lago Pyramid y Fallon Shoshone-Paiute, aprobado por el Congreso en 1990, estaba la posibilidad de adquirir derechos sobre el agua con fines de restauración medioambiental. Gracias a este acuerdo, la Conservación de la Naturaleza (Nature Conservancy), el Fondo de Defensa Medioambiental (Environmental Defense Fund) y la Asociación de Aves Acuáticas de Nevada (Nevada Waterfowl Association) han conseguido comprar derechos sobre el agua de propietarios afines en el Distrito de irrigación Truckee-Carson y asegurar suministro hidrológico a los humedales del refugio natural.

Estrategias similares están funcionando en otros lugares, como en California, donde agencias estatales y federales, partes implicadas, y público en general están dedicando 254 millones de dólares a 240 proyectos de restauración, incluyendo la restauración del ecosistema del delta de la bahía de San Francisco9. También en California, la Ley de Mejora del Proyecto del Valle Central, aprobada por el Congreso en 1992, indica a la Oficina de Reclamación reservar 800.000 acres-pies de agua de los embalses del Proyecto del Valle Central para restauración de peces, naturaleza y hábitat10. La reserva esta siendo implementada con la intervención de todas las partes implicadas y proporciona incentivos a la conservación de agua y otros medios de conseguir la redistribución de agua.

Clausura de represas -una perspectiva que debe ser considerada por todas las represas, cuando finalmente se llenan de sedimentos o vuelven obsoletas por otras razones- está ocurriendo actualmente en varias regiones. En los Estados Unidos, donde más de 2.400 represas hidroeléctricas privadas son reguladas por la Comisión Federal Reguladora de Energía11 (FERC), los propietarios de las represas deben volver a solicitar licencias de operación a la FERC cuando sus licencias expiran después de 30-50 años. Muchas de estas licencias están expirando actualmente y los propietarios de las represas deben producir evidencia a la FERC de que la operación de la represa continua siendo de interés público, considerando valores energéticos y no energéticos. Este proceso de reobtencion de la licencia crea oportunidades para que objetivos y requerimientos medioambientales sean considerados parte de nuevas licencias. En algunos casos, el coste de conseguir nuevos estándares medioambientales puede exceder los beneficios hidroeléctricos. En otros, la operación continuada de una represa puede ser considerada poco segura o no económica.

Más de 465 represas han sido eliminadas en todos los Estados Unidos, incluyendo todo tipo de represas (suministro de agua, hidroeléctricas, control de inundaciones, irrigación), todo tipo de construcción (relleno de tierra, arco de cemento, armazón de ladrillo o madera) y todo tipo de propiedad (pública, privada y abandonada)12. Sin embargo, para la mayoría de las represas en los Estados Unidos, la eliminación no es probablemente apropiada -menos de un uno por ciento de todas las represas en los Estados Unidos están siendo consideradas para eliminación.

Hasta ahora, sólo una represa ha sido eliminada por orden de la FERC -la represa Edwards en el río Kennebec en Maine, una represa de 24 pies que producía 3.5 megavatios de electricidad- lo que atrajo sustancial atención pública y de los medios informativos. La FERC consideró que la eliminación sería menos costosa que la instalación de un paso necesario para peces, y que la eliminación ayudaría a restaurar hábitat ribereño atlántico importante para restaurar las pesquerías de salmón atlántico. También consideró que la eliminación proporcionaría además otros beneficios económicos.

La clausura no es un fenómeno únicamente de los Estados Unidos. En el río Loire en Francia, Electricidad de Francia eliminó una pequeña represa hidroeléctrica en junio de 1999 para proporcionar al salmón migratorio acceso a sus áreas de desove. En Tasmania, una campaña para restaurar el lago Pedder eliminando la represa de Scotts Peak en el río Gordon ha estado ganando aceptación pública. En muchas situaciones, se deben encontrar métodos alternativos para proporcionar los servicios que las represas proveían, y se deben lograr métodos seguros de manejar los sedimentos y caudales hidrológicos, entre otros problemas técnicos complejos.

Sopesando los Resultados

Las represas han alterado dramáticamente los entornos acuáticos, particularmente en los Estados Unidos donde tantas represas han sido construidas. Mientras que algunas de estas alteraciones son posiblemente irreversibles, como en el caso de extinción de especies, todavía existen numerosas op
ortunidades de mejorar el rendimiento medioambiental. La mayoría de los recursos de diversidad biológica mundial restantes, incluyendo diversidad biológica acuática, viven fuera de los Estados Unidos en ríos, zonas húmedas y cauces tropicales en países en desarrollo. Estos países también están experimentando rápido crecimiento y la necesidad de agua, energía y otros servicios generalmente proporcionados por represas. La evidencia, herramientas y nuevas perspectivas aportadas por la Comisión Mundial de Represas deberían ayudar a resolver los conflictos entre la necesidad de agua humana y medioambiental, pero solamente si aquellos que toman decisiones, la sociedad civil global, las comunidades afectadas por represas, la industria y los usuarios participan en la creación de soluciones sostenibles, justas y efectivas.

Referencias

1. Tony Dorcey, ed., Large Dams: Learning from the Past, Looking at the Future (IUCN-The World Conservation Union and the World Bank, Wsahington, D.C., 1997).
2. L.L. Master, S.R. Flack y B.A. Stein, eds., Rivers of Life: Critical Watersheds for Protecting Freshwater Biodiversity (The Nature Conservancy, Arlington, Virginia, 1998).
3. B.A. Stein y S.R. Flack, 1997 Species Report Card: The State of U.S. Plants and Animals (The Nature Conservancy, Arlington, Virginia, 1997).
4. Base de datos Ramsar de Zonas húmedas de Importancia Internacional, http://www.ramsar.org/.
5. L.L. Master, S.R. Flack y B.A. Stein, eds., 1998.
6. D. Luecke, J. Pitt, C. Congdon, E. Glenn, C. Valdes-Casillas, M. Briggs, A Delta Once More: Restoring Riparian and Wetland Habitat in the Colorado River Delta (Environmental Defense Fund, New York, 1999)
7. Tim Schearchinger, ed., How Wet is a Wetland? The Impacts of the Proposed Revisions to the Federal Wetlands Delineation Manual (Environmental Defense Fund y World Wildlife Fund, Washington, D.C., 1992).
8. L.L. Master, S.R. Flack y B.A. Stein, eds., 1998.
9. CALFED Bay-Delta Program, Restoring the Environment, Investing in the Future, 1999 Annual Report (CALFED Bay-Delta Program, Sacramento, California, Noviembre 1999).
10. Departamento del Interior de los Estados Unidos, "Interior anuncia decision final sobre la Ley de Mejora del Proyecto del Valle Central", comunicado de prensa del 6 de octubre de 1999, http://www.mp.usbr.gov/mp140/news/1999/b2pr100699.html.
11. E. Maclin y M. Sicchio, eds., Dam Removal Success Stories (American Rivers, Friends of the Earth, Trout Unlimited, Washington, D.C., Diciembre 1999).
12. E. Maclin y M. Sicchio, eds., 1999.

Home  /  Search  /  Site Map  /  Contact Us  /  Links

Copyright © 1999, 2000 The World Commission on Dams