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La Comisión Mundial de Represas by José Goldemberg (El profesor José Goldemberg es miembro de la Comisión Mundial de Represas), Terça-Feira - 18 April 2000 La Comisión Mundial de Represas, que esta preparando un informe que probablemente tendrá un marcado impacto en la forma en que se construyan nuevas represas en el futuro, se reunió recientemente en Sudáfrica.El problema al que se enfrentan las grandes represas en todo el mundo es el siguiente: por un lado, alteran el curso de los ríos y crean lagos (bastante grandes, en algunos casos), dando lugar a problemas sociales y ecológicos que a veces requieren que poblaciones enteras sean reasentadas. Por otro lado, grandes represas contribuyen a la generación de energía, al almacenaje de agua para irrigación, al suministro de agua potable para importantes núcleos urbanos, a vías acuáticas y centros recreativos. Hay, por consiguiente, "ganadores" y "perdedores" cada vez que se construye una represa y el problema es decidir como equilibrar los dos y que se puede hacer para minimizar los aspectos negativos. La Comisión Mundial de Represas fue creada para intentar establecer nuevos criterios que generaran procesos de toma de decisiones, protegerán a las poblaciones afectadas y a las organizaciones no gubernamentales implicadas en la cuestión. Los criterios usados actualmente, incluyendo el Banco Mundial, son considerados insuficientes. Contrariamente a la composición usual de una Comisión por el Secretario General de las Naciones Unidas u otra alta autoridad, esta Comisión fue creada por un Foro compuesto por entidades medioambientales, grupos indígenas, representantes de la industria, empresas estatales y bancos internacionales de desarrollo. Sus miembros fueron seleccionados por este Foro aunque la Comisión se mantiene independiente. Para la preparación de este informe, que debería ser presentado en Noviembre, la Comisión se ha reunido en varias partes del mundo, ha escuchado a representantes de afectados por las represas, a representantes de los gobiernos y a otros grupos interesados. Además, la Comisión ha reunido una extensa base datos sobre las represas existentes y ha encargado revisiones temáticas a los mejores expertos disponibles. ¿Que se puede esperar del informe de la Comisión? Las expectativas son bastante diversas. A algunos grupos les gustaría prohibir completamente la construcción de nuevas represas (como ocurrió con los reactores nucleares en algunos países) dado que, en muchos casos, los derechos de las poblaciones afectadas no fueron respetados y se causaron importantes daños al medio ambiente. De ahí que haya fuertes movimientos en contra de las represas en varios países del mundo, especialmente en la India. Otros consideran que los beneficios derivados de la construcción de represas son tales que compensan totalmente por estas inconveniencias. Su argumento es que, después de todo, hay casi 45 mil represas en todo el mundo, y que la gran mayoría de la humanidad se ha beneficiado de ellas, a través de irrigación de tierras poco fértiles, suministro de agua y generación de energía de forma renovable, económicamente efectiva y no contaminante, al contrario que el carbón. Puestas así las cosas, el problema no parece tener solución, y no será posible alcanzar un consenso mínimo entre grupos con opiniones tan diversas. La solución, tal como nosotros la vemos, es solamente posible si la construcción de nuevas represas es precedida por un exhaustivo análisis de los problemas que se plantea resolver y si las posibles opciones alternativas son evaluadas. Si el problema es la necesidad de generar energía, es necesario preguntar primero si esta energía es realmente necesaria. Si la respuesta es afirmativa, ¿no se podría solventar mejor con otra opción como quemando carbón o gas natural? Si la respuesta es que la opción hidroeléctrica es la mejor, aun se puede preguntar si, durante la construcción de la represa, se tomaron todas las precauciones para minimizar los problemas ecológicos y los impactos que la represa tiene en las poblaciones tanto río arriba como río abajo. Si hay impactos y pueden ser estimados, ¿se tomaron medidas adecuadas para compensar adecuadamente a las poblaciones afectadas? La Comisión se propone innovar en todas esas áreas y probablemente sea capaz de producir criterios exhaustivos que, si se adoptan por parte de los constructores de represas, probablemente resuelvan la mayoría de los problemas. Lo que la Comisión no será capaz de resolver totalmente es el conflicto básico existente entre los intereses de grupos sociales relativamente pequeños, tales como las poblaciones ribereñas o grupos indígenas afectados por las represas, y las mucho mayores poblaciones beneficiarias, a cientos de kilómetros de distancia, en los grande núcleos urbanos. Esta mayoría, sin embargo, ciertamente dispone de los medios para atender a los intereses de los grupos afectados. Lo mismo ocurre con muchas otras actividades de la sociedad moderna, tales como disturbios sociales originados por la construcción de carreteras o grandes obras publicas que requieren expropiaciones. Otras veces, el problema radica en cambios en los patrones de consumo. Por ejemplo, la construcción de enormes supermercados y centros comerciales acabó con cientos de pequeñas tiendas que existían anteriormente, y que algunos todavía echan de menos. El crecimiento actual de las ciudades y la reducción de población en zonas rurales ha afectado dramáticamente a la sociedad moderna. Uno escucha algunas quejas sobre estos cambios, pero las protestas o manifestaciones publicas, como las de la India contra la construcción de represas, son serias. Generalmente, estos movimientos cuentan con el soporte de organizaciones no gubernamentales de países industrializados que ya sobrepasaron los problemas de subdesarrollo. Uno puede incluso cuestionar los aspectos perniciosos de la modernización y pedir que el desarrollo no sea predatorio, pero es irracional oponerse a él.
Copyright © 1999, 2000 The World Commission on Dams | ||||||||||||||||||||||